31.12.05

Lo que soy...

Lo que soy, más allá de mi osamenta, de mis venas y arterias, vísceras, piel, es una red de momentos, una urdimbre de imágenes que se han ido tejiendo desde mi nacimiento hasta mi muerte futura. Y en esa trama, a la que yo imagino como una red de estrellas-neuronas (¿será el universo una conciencia inmensa y las estrellas imágenes de plenitud, y los agujeros negros puntos de dolor?) mis momentos felices relumbran y generan una intensa energía al recordarlos. Y no necesariamente están ligados a personas, (aunque muchos de ellos sí) a veces son producto de la contemplación del mundo, cuando ese mundo te regala silencios, paisajes, músicas que solo tu alma puede oír. He caminado por París estos días pasados, reconociendo su formato como algo muy mío sin haber nacido en ella y sin saber bien por qué. He navegado por su río sucio y de imponente belleza, viendo sus orillas donde se mezclan las siluetas de las enormes barcazas con el encaje oscuro de los árboles desnudos, chabolas de gente sin techo, y edificios majestuosos repletos de historia que te desbocan la imaginación. Nevaba en París, el cielo se puso casi negro y los copos pintaron de blanco las Tullerías y los tejados de pizarra de las grandes buhardillas en los edificios de apartamentos coronados por cantidad de chimeneas... Y más tarde asomó el sol entre esas nubes tiñendo las aguas del Sena de un dorado increíble, y veías caer la nieve como puñados de heladas flores de cerezo brillando bajo el sol, mientras el río corría entre leonado , plata, oro, y un extraño silencio acompañaba el giro de los copos sobre el puente perfecto de Alejandro lll ... Me hubiera quedado allí para siempre... Luego volvió a nublarse y se hizo de noche repentinamente, seguía la blanca danza iluminada por las farolas y el silencio profundo envolviéndolo todo. Una imagen bellísima se agregó al entramado de mi memoria, a lo que soy, sumándose a un alucinante vuelo de mariposas allá en el sur y en el pasado, a una nocturna migración de almejas en una playa virgen e inmensa, a algunas siestas que olían a sol y jazmín del Cabo, vuelos de colibríes e hibiscos, y a otras que no escribo porque sería largo y repetitivo, pero que me han ido armando a través de los años y que tal vez sean como puentes a otra realidad, a otro modo de ver el mundo, o a otro estado que por lo general no vemos... Que tengáis mucho de esto para vuestra propia red de estrellas. Feliz 2006.

5 Comments:

Blogger TOROSALVAJE said...

Que bonitooooooooooooooooo.

Estuve en París éste verano y ahora mismo lo hubiera cambiado por el Paris que has visto tú.

Escribes como los ángeles.

Feliz 2006.

11:50 a. m.  
Blogger DaliaNegra said...

Bueno, yo he ido otra vez en primavera y también mola.Gracias:)Un beso.

3:54 p. m.  
Blogger Evolving Metamorph said...

Hi, Dalia!

El otro día leí que alguien decía que, realmente, quienes somos es lo que queda cuando nos despojamos de todo...

Ni nuestro cuerpo, ni la edad, ni la nacionalidad, ni la profesiones, ni los objetivos ni las preocupaciones... Nada de eso nos definiría realmente...
Pero entonces, ¿qué lo haría...? ¿Qué queda? (¿y dónde quedaría el papel de los recuerdos entonces?)
¿Lo que se halla en la antesala mental de nuestros pensamientos? ¿Ese "algo" que desencadena desde lo hondo de nuestro ser nuestra forma de pensar y actuar? (¿existe ese "algo" del que hablo?)
¿Algo parecido a las intuiciones? Mmm... Quizá demasiado relacionado con el pensamiento.
¿Los deseos inarticulados o inarticulables por palabra alguna? ¿Los sentimientos? ...
Muy difícil de decir... Y de explicar.
Creo que a muy duras penas entendería qué quiero decir (especulaciones vagas, al fin y al cabo) si leyera mis frases anteriores...



¿Quiénes somos cuando nacemos?
Buena pregunta...
Casi con seguridad debe ser el momento de nuestra vida en que menos diferencias nos separan de los demás...

¿Qué queda de ese bebé que alguna vez fuimos...?



Quizá vuelva sobre este tema...

¡Nos vemos!

2:27 p. m.  
Blogger DaliaNegra said...

Hola,Evolving,tal vez sea asi como dices que alguien dijo.Borrando lo superfluo, al final solo queda lo esencial...¿para mi? el alma, que yo creo una especie de construcción.Algo que, si actúas bien, se consolida y salta sobre la muerte, y que, si no lo haces bien en esta vida, no perdura.Pero hacerlo bien supone seguir cierta ética que solo uno puede "registrar" como coherente, (nada que ver con morales impuestas)
En cambio, cuando actúas "traicionando" esa ética "intima" por llamarla de alguna manera, la construcción se fragmenta, se agrieta.
Bueno, es mi parecer, tal vez críptico y mal explicado, jajja, como muchos de mis post,pero he hecho lo que pude ;))un saludo.

10:30 p. m.  
Blogger Evolving Metamorph said...

Quizá alma sea una manera de llamarlo, sí...

Esta tarde he querido pensar que aunque evolucionemos, aprendamos y cambiemos, en el fondo de todo, sigue habiendo algo que nunca cambia. Que en el fondo seguimos siendo ese niño recién nacido, pero con algo más...

Eso que no cambia es, quizá, quienes somos al principio de nuestra vida (cambiamos a lo largo del tiempo, pero, ¿no seguimos siendo acaso la misma persona?).
Y podría, quizá, ser lo que a veces se llama alma.
Quizá.

Que el alma sea una construcción... Pues... Quizá. ;)
Mmm... Pero no acabo de entender del todo lo que quieres decir... ¿Qué quiere decir que el alma salta sobre la muerte? ¿Que, de algún modo, el alma sobrevive a la muerte, pero eso solo sucede si se es fiel a esa ética "íntima"?

Pero yo veo aquí una conexión el tema de la autoestima: cuando uno traiciona sus principios a veces es como un golpe autoinfligido... Y esta otra construcción, la autoestima, es la que puede agrietarse... Pero seguramente ya me estoy desviando y no era eso a lo que te referías...

Por cierto, eso que leí el otro día fue una entrevista a Fernando Sánchez-Dragó en la Vanguardia. Un tipo interesante. (me sorprendió, la verdad...)

Venga pues. Hasta la próxima, Dalia. :)

12:29 a. m.  

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