26.1.11

Estación Término

Ella navega plácida y fría
durmiendo sueños químicos.
Venas de pentotal y éter,
la gente blanca se desplaza alrededor
icebergs que siguen corrientes ocultas
que solo ellos conocen y descifran
Ella duerme y a veces
el dolor irrumpe
como una eléctrica y punzante rosa roja
que se deshoja sobre su corazón
Angeles de algodón de azúcar
la rozan con sus alas
para que siga en su mar sin oleaje
Plácida y fria,
bajo un sol de neón
ninguna playa espera
Apenas calcio y fosforo sobre la sábana
Ella duerme

11 Comments:

Blogger moderato_Dos_josef said...

Unpoema que se desliza etéreo sobre sus mismos renglones. fantástico.
Saludos.

8:04 p. m.  
Blogger TORO SALVAJE said...

Esos ángeles son una bendición.
Mi aplauso para ellos (o ellas que son mayoría).

Besos.

8:53 p. m.  
Blogger Perfecto said...

magnific poema. Eufónico y preciso.Te lo aplaudo.

Un abrazo

9:41 p. m.  
Blogger essaldir said...

Que interesante imagen.... me recueda a mi abuela... dormida antes de partir a su viaje final, rodeada de formas blancas, que nada decian.... que solo revisaban.
Bellas palabras... los angeles... precisos.

Besos

6:39 a. m.  
Blogger Marga said...

Así deberían ser todas las estaciones a su término... sin ninguna duda.

Y me llevo ese verso: "apenas calcio y fósforo sobre la sábana", no puede ser más sencillo ni más auténtico.

abrazote!

1:05 p. m.  
Blogger Pato said...

Esta estación debería ser en la que uno menos espere.

Muchos ángeles para ella o él.

Besos

(qué bueno el poema, qué bueno Dalia!)

1:43 p. m.  
Blogger Ardaire said...

Es blanco y suave. Los ángeles siguen volando..besito.

11:53 p. m.  
Blogger MaLena Ezcurra said...

Maravilloso poema, sereno, suave!

Recordé una texto de J.Berger que me fascina y lo llevo atado al alma.

Te lo regalo por ser tan linda :)

Lo que más me reconcilia con mi propia muerte es la imagen de un lugar: un lugar en el que tus huesos y los míos sean sepultados, tirados, desenterrados juntos. Allí estarán desperdigados en confuso desorden. Una de tus costillas reposa contra mi cráneo. Un metacarpio de mi mano izquierda yace dentro de tu pelvis. (Como una flor, recostado en mis costillas rotas, tu pecho.) Los cientos de huesos de nuestros pies, esparcidos como la grava. No deja de ser extraño que esta imagen de nuestra proximidad, que no representa sino mero fosfato de calcio, me confiera un sentimiento de paz. Pero así es. Contigo puedo imaginar un lugar en donde ser fosfato de calcio es suficiente.



M.

2:43 p. m.  
Blogger Mayte_DALIANEGRA said...

Hola de nuevo, "tocaya", hermoso tu poema, evocador de lo etéreo y liviano. Sinceramente, me ha gustado mucho.

Te dejo un beso y mis mejores deseos para la semana.

1:18 a. m.  
Blogger Ian Welden said...

Hermoso y profundo poema que me lleva a la realidd donde los ángeles hacen la labor por la cuan fueron creados. Entregar cariño, consuelo y seguridad.
Lo describes todo muy bien y hasta siento el olor a los medicamentos.
"Apenas calcio y fósforo sobre la sábana"... esta frase me impresionado muchísimo.
Felicitaciones y abrazos desde Copenhague la Estoica,

Ian.

6:20 p. m.  
Blogger Ardaire said...

Esta tarde noche pensé en Ti, gracias por la visita a Ardaire.

Besos y gracias. * :)

11:37 p. m.  

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