9.10.11

Nómadas

Ambos tenían las cuerdas de la música
que trepaba por la pared de piedra
como una poderosa enredadera.
Los dedos de él golpeando la madera
del violoncello
y ella al violín lanzando
su voz:
flores ardiendo en el otoño
en Barcelona.
Había ángeles mirando,
lo sé.
Y naves invisibles surcaban el espacio
buscando la gloria...
El aire estaba quieto y transparente
y sin embargo
pequeñas plumas blancas
bailaban afiebradas
y la gárgola excitada
maldecía la inmovilidad de su carne.
Los cuerpos relajados
con la tensión exacta
de la pureza
y aquel idioma extraño
que me condujo
a caminos de exilio
y a manadas de lobos
corriendo bajo la luna...
Una chica de rojo
se balanceaba en trance
mientras mis pies luchaban
por despegarse del suelo...
y llevarme, doliente,
de aquel vórtice
de luz surgido en el caos.

10 Comments:

Blogger El GatoPardo said...

"...Y la gárgola excitada
maldecía la inmovilidad de su carne.."

Debes publicar más a menudo, yo te lo agradecería.

Un abrazo...

6:24 a. m.  
Blogger TORO SALVAJE said...

Cada cierto tiempo se produce el milagro.
Apareces de entre la niebla.
Y nos regalas tu poesía.
Yo te doy las gracias.
Una vez más.
Esperando la próxima vez con ilusión.

Besos Dalia.

7:31 a. m.  
Blogger Marga said...

Hay cantos, y danzas, capaces de trasportarnos a otros tiempos y a otra luz...

Como si nunca nos hubieran domesticado.

Un beso danzante, Soplillo!

2:00 p. m.  
Blogger Marga said...

Me comí la "ene", ays!

2:02 p. m.  
Anonymous Pato said...

Es un poema onírico, al menos así me sentí al leerlo, adentro de un sueño en el que todo se podía, menos moverse de allí.

Tiene razón Toro, cada cierto tiempo se produce el milagro de tu poesía =)

Besos!

12:54 p. m.  
Blogger DaliaNegra said...

Algo de eso-onírico- había,fue un momento extraño y hermoso,pero el poema es casi fotográfico: eran chico y chica,ella al violín y él al violoncello,ella cantaba con una voz potente canciones en un idioma que parecía rumano, o húngaro,y la chica de rojo se balanceaba como en éxtasis.Un puñado de plumas giraba a un metro del suelo como en un remolino y sin embargo no había viento y el aire era transparente y seco, típico del otoño en Barcelona.
Y en la pared de enfrente había un inmenso cartel con la espalda de un ángel.Arriba del dúo una gárgola con pechos de mujer, cara de hombre con barba y falo erecto les miraba surgiendo de las piedras del muro...y es que a veces la realidad nos regala episodios cargados de magia...
Besos***

1:03 p. m.  
Blogger Ardaire said...

Poesía, te necesitamos!
Me ha conmovido...muy bello.

Y se ve, se ve y se siente

Un beso.

11:54 p. m.  
Blogger Javier F. Noya said...

Un placer volver a leer tu poesía, ésta en particular me pareció exquisita, aunque creo que no es el caos, sino el orden, el que despliega grises sobre las cosas. Pero en esta discrepancia filosófica yace mi profunda admiración por esa posibilidad de que puedas despegar los pies de su condena. Besos.

8:38 p. m.  
Blogger DaliaNegra said...

No hay tal discrepancia,Javier,para mí el caos es la rutina,el estrépito,la gente y uno mismo caminando sin pensar,la falta de claridad,el orden impuesto,orden,no armonía...a eso me refería :)y en medio de eso un oasis de luz y música.
Gracias por comentar, pasar,pensar,estar.Un beso***

9:54 p. m.  
Blogger Artemisa said...

Hija , es que eres genial!

3:09 p. m.  

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