Un sol enorme rojosandía y las colinas recortadas en negro sobre el cielo púrpuranaranjarosa y una neblina extraña cayendo sobre las viñas oxidadas que esperan la poda y yo de paquete en una moto a toda pastilla por cuestas y curvas y era como estar en Marte el planeta rojo y ser marciano, un marciano incendiado con cuatro brazos dos troncos dos cabezas con casco y dos ruedas y daban ganas de levantar los brazos y aullar porque el universo a veces es tuyo y te hace generosos regalos sólo para tus ojos.
Mas abajo, lo juro, el mar era blanco...los marcianos existen, doy fe y son felices
No negaré que me dan un poco de miedo las motos.
ResponderEliminarPero entiendo lo que dices.
A mí también me gustaba jugar a los marcianos.
Y mejor acompañado que solo.
Besos, Dalia.
Pero claro que existen!!! Habitan en Andrómeda y de vez en cuando viajan en moto y van y nos lo cuentan... jeje.
ResponderEliminarHe tenido alguna vez esa sensación de ir en moto y querer soltarme sólo por el placer de volar y gritar... ummmm.
Besos selenitas, soplillo al viento!
Me atrapas siempre con tus escritos. Besotes.
ResponderEliminarY yo te creo y me subo a tu moto marciana y viajo hasta el planeta que se te ocurra con tal de ser felíz.
ResponderEliminarUna de tus perlitas de cosecha propia
Besos y gracias por todo el cariño que me das :)
Qué maravilla leerte así de feliz, dulcedaliaemarciana!
ResponderEliminarMil besos!
Cascabel
Para marciana, vos... ¿De qué planeta viniste para demostrarnos (no con tanta frecuencia como me gustaría) lo bien que escribes?
ResponderEliminarEnvidia tengo hoy, pues... Y no de la sana, no, de la chunga, grr, grr... :p
Dalianegramarciana, hacía tiempo que no te notaba tan radiante, me pido una vuelta por Marte.
ResponderEliminarBesos.
me llegó completica la imagen maravillosa, de ese ser en ruedas y con cascos, a toda chola por esos paisajes y colores que nos hacen sentir privilegiados, elegidos.
ResponderEliminarEl vértigo en la loca moto debe subir los decibeles de esas vivencias místicas con la naturaleza.
Un abrazoq
pues me da iba a toda pastilla...vamos que había tomado muchas pastillas el de la moto, para alucinar así, o a gran velocidad. claro que los humanos alucinamos nosotros sólos, no necesitamos marcianos a nuestro lado ;)
ResponderEliminarBesitos
Admirada y querida Dalianegrarojapúrpuranaranjarosaodelcolorquequierasponerte:
ResponderEliminarQué capacidad para transmitir sensaciones tienes con esa forma tuya de escribir tan personal y tan bonita.
¿Hay sito en Marte para uno más?
:)
DALIA
ResponderEliminarAL LEER TU ESCRITO LO RELACIONÈ CON MIS AÑOS MOZOS.
SI;
ANDABA EN MOTOCICLETA,
VÈRTIGO PURO,
INCONCIENCIA TOTAL!
POR MOMENTOS EL MUNDO GIRABA EN DOS RUEDAS..
Y
EL MUNDO ERA MÌO!!!
ME ENCANTÒ AMIGA!
DESDE ESTE BUENOS AIRES CON MUCHA TORMENTA
TE DEJO MIS SALUDOS
QUE TUS HORAS SEAN HERMOSAS!!!
BESOS MIL
ADAL
SHALOM
Me apetecía un poco de adrenalina de color púrpura viendo desaparecer velozmente cientos y cientos de viñas herrumbrosas sobre las que se acomoda la neblina extraña. Uffff.. Qué bueno. Parece que hasta se oyen aullidos felices mezclados con el ruido del aire al romperse en mis oídos.
ResponderEliminar:)
¡Miles y miles de marcianos!
ResponderEliminarUn forma concisa perto precisa de envolvernos en la vertiginosa espiral de tu viaje a Marte.
Saludos y gracias por el paseo estelar.
Que envidia pasear en moto ahi...
ResponderEliminarDe la buena envidia
Algun dia, algun dia
Un abrazo enorme amiga.
ResponderEliminardesde Marte..jeje.
Besos.
Me dió un poco de vértigo pero así se siente la felicidad, no?
ResponderEliminarBesos.