Átenme
prohíbanme los libros
los cigarros
obstruyan mi boca con arena
la poesía es sangre
el agua de los ojos
se imprime con las uñas
las órbitas
las cuchillas
La clamaré
en la cárcel
en el baño
en la cantera
bajo el látigo
la violencia de las cadenas
Un millón de pájaros
sobre las ramas de mi corazón
inventan el himno combatiente
Mahmud Darwich - Poesía palestina.
Duele leer este poema en el actual contexto.
ResponderEliminarOjalá los únicos himnos combatientes fueran los cantos de los pájaros.
Besos.
Me gusta mucho Dalia.
ResponderEliminarQue fuerza tiene.
La del dolor inmenso.
Besos.
La dureza de las palabras es bella, lástima que exista una dureza más allá.
ResponderEliminarbesitos
Dos de sus libros en mi mesilla.
ResponderEliminarLo leo a diario.
Un beso, Dalia!
Que maravilla.
ResponderEliminarAh, estás muy guapa con tu nuevo look.
ResponderEliminar:P
Besos.
La ferocidad de los hechos sólo puede crear palabras con fuerza, himnos de resistencia...
ResponderEliminarUn bello poema, Soplillo! y muy adecuado. También triste por real.
Besos resistentes
uau que potente poema,
ResponderEliminartiene muchisima fuerza!
saludos