Perdí mi corazón en el centro de un complejo laberinto y no recuerdo la ruta ni existe un hilo de Ariadna que me guíe. Se comieron las migas los pajaritos y una bruja de dedos largos y huesudos me hunde el índice entre las costillas para ver si estoy a punto y descorazonada irremediablemente.
La vieja se ríe quedamente, sabedora de que mi mal no tiene fin, cazadora de imposibles, solitaria y nómada hasta cuando mis huesos sean polvo mezclado con el viento.
Muy bonito.
ResponderEliminarSaludos🌹
Ese sería un hermoso final.
ResponderEliminarBesos.
Y seguramente siendo bosque... alguien se perderá en ti.
ResponderEliminarUn abrazo.
Supongo que ese día ya no te perderás más. Bonita metáfora.
ResponderEliminarYo creo que podemos ser bosque, notar los latidos de nuestro corazón en el suyo y fundirnos con él.
ResponderEliminarPreciosa la última metáfora, y si, siempre hay algo que nos calma, aunqué sea en un bosque cerrado. Buen poema y hermoso blog. Saludos.
ResponderEliminarTe copio lo mismo que le puse a Kiffi
ResponderEliminarYo quiero eso que tomas
antes de escribir
esos versos
porfi please
Los poetas en peligro de extinción. Y nadie hace nada.
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