Perdí mi corazón en el centro de un complejo laberinto y no recuerdo la ruta ni existe un hilo de Ariadna que me guíe. Se comieron las migas los pajaritos y una bruja de dedos largos y huesudos me hunde el índice entre las costillas para ver si estoy a punto y descorazonada irremediablemente.
La vieja se ríe quedamente, sabedora de que mi mal no tiene fin, cazadora de imposibles, solitaria y nómada hasta cuando mis huesos sean polvo mezclado con el viento.
:)
ResponderEliminarPues venga!!!
:)))***
ResponderEliminarSe me mueven solos los pies.
ResponderEliminarUn beso.
Y tanto!
ResponderEliminar: )
Gracias,un beso.
Me apunto al baile... y me quedo por aquí.
ResponderEliminarUn beso bailarín.