Voy bajando hacia el mar
por las calles vacias
Bajo los altos plátanos
solo se oye
el ruido de los pájaros
El aire huele a leña
y a la pasada lluvia
Una ligera bruma
desdibuja la luna
casi llena
aún naciendo.
Si entrecierro los ojos
y miro entre mis dedos
teñidos de dorado,
puedo mirar al sol
que va a morir al mar
(casi moneda vieja)
como mueren los sueños
cuando ya no se buscan.
Este suntuoso otoño
disuelto en llamaradas
que tiñen mar y cielo
de un imposible rosa
me ha regalado,
pródigo,
el oro de este dia.
Hermosos versos para un otoño radiante,el colorido es maravilloso.Te dejo un abrazo!
ResponderEliminarTe ha quedado casi tan colorido como el otoño que ha salido a recibirnos...
ResponderEliminarTu has cogido el oro de este día lo has envuelto en poesía y lo has compartido.
ResponderEliminarGracias.
Besos.