Instantes
Oh, dios,
Oh, dioses
¡que bueno fue el reencuentro!
Allí los tres...
Como en los viejos tiempos
levantando la copa del pasado
radiante
mientras el sol entraba
por la ventana de tu celda
y a lo lejos se veía el mar
como una cinta azul
en un vestido gris.
Los recuerdos
montados en palabras
bailaban,
estallaban en burbujas,
hacían piruetas,
tocaban la misteriosa,
profunda y amable música
de la risa.
Oh, tú, con tu pijama celeste
como un niño,
recortado contra el cristal
de la ventana
casi una dulce figura
de un cuadro naif
Que bueno fue verte,
vernos sonreir.



