13.11.14

13.8.14

Bucólico

Empujamos la puerta de madera

y frente a la iglesia cancelada

había un cementerio pequeñito.

Solo dos lápidas enormes

con sus correspondientes fotos

sobre el mármol negro

relucian.

De tanto en tanto

había piedras oscuras

que emergían de la hierba segada,

señalando seguramente

el sitio de añejos esqueletos

ya sin nombre ni historia.

Olía a heno y a tilos.

Alguien, (probablemente niños)

había dejado cerca de la entrada

al lado de una tumba

una incorpórea lápida:

un cuadrilátero de rosas.

De esas flores de tela

que muchos ponen a sus muertos

el día de difuntos.

Curiosamente parecían

haber surgido de la tierra

encarnadas y vivas

entre tanto olvido.

Antes de volver sobre mis pasos

y cerrar la puerta pensé,

-no es mal lugar para el descanso eterno

Aquí hay tanta quietud,

ese perfume manso

y el rumor del río…

No, no es mal lugar…

11.7.14

Jugar en equipo

A los que amáis el fútbol ( no es mi caso pero en esta ocasión no importa) leed a Pato en http://especiesquedesaparecen.blogspot.com.es/
Un vencejo, creo que te gustará y te marco las coordenadas porque no sé si la visitas.A Toro no le digo nada porque sé que lo hace y que disfruta con la mirada de Patricia.
No os lo perdáis.Vale la pena y se puede aplicar a este país tan necesitado de ese juego en equipo.

11.6.14

Memoria

Se enfrentó a su ausencia

armada con coraza y escudo

Hoy lo haré, pensó.

En el sitio de las herramientas

las cosas la miraron llenas de dientes:

La broca de acero del taladro

perforó su armadura

tocando el corazón

letal y rápida.

Clavos en su cintura,

astillas en la sangre,

el martillo golpeó

contra la frente.

Y se dobló sobre la caja

mascando arena,

envuelta en piedra.

Perdida la batalla.