Una colina de trigo dorado y maduro
dalianegra
Perdí mi corazón en el centro de un complejo laberinto y no recuerdo la ruta ni existe un hilo de Ariadna que me guíe. Se comieron las migas los pajaritos y una bruja de dedos largos y huesudos me hunde el índice entre las costillas para ver si estoy a punto y descorazonada irremediablemente. La vieja se ríe quedamente, sabedora de que mi mal no tiene fin, cazadora de imposibles, solitaria y nómada hasta cuando mis huesos sean polvo mezclado con el viento.
24.7.26
Colina
14.7.26
Cuéntame un cuento
Hace mucho, en Kentucky, yo, un niño, estaba parado
al lado de un camino de tierra, al oscurecer, y escuché
a las grandes ocas graznar hacia el norte.
No podía verlas, no había luna
Y las estrellas estaban dispersas. Las escuché.
No sabía lo que estaba pasando en mi corazón.
Era la temporada antes de que florecieran las saucos,
Por lo tanto, se iban hacia el norte.
El sonido se iba hacia el norte.
Cuéntame un cuento.
En este siglo, y momento, de locura,
Cuéntame un cuento.
Hazlo un cuento de grandes distancias, y luz de estrellas.
El nombre del cuento será Tiempo,
Pero no debes pronunciar su nombre.
Cuéntame un cuento de profundo deleite.
19.5.26
La cena
Que grato es repetir esto...
Era un laberinto sin Minotauro
y tú y yo desenredábamos el ovillo
de la memoria.
En su núcleo la infancia compartida:
yo te guiaba cuando te perdías
tú a mí cuando no encontraba el camino.
Era extraño ver esa rèplica de mi cara en la tuya
-¿o viceversa ?
pero tus ojos de un inconcebible verde claro
rompían el espejo,los míos son marrones.
Tanto tiempo hermano...tanto
y en un segundo se saltaron abismos.
Mientras el mar sonaba mansamente
en la oscuridad, más allá del ventanal
compartimos la cena con generaciones.
Los espíritus danzaban alrededor de la mesa...
Y estoy segura: brindaban por nosotros.
23.4.26
Vagabundeando...
Me expando
bajo la loca espuma
de una antigua glicina
nacida en un jardínde esos de antaño
donde enloquecen las abejas
y mi nariz,
entre el perfume azul
que alguien en estado de gracia
le concedió a esta flor
para adornarla.
Se esponjan los gorriones
entre las ramas,
bajo las ramas,
y yo no puedo creer
tanta belleza.
Me esponjo como ellos
y soy leve...
El viento me levanta
hasta un muro de piedra.
Sólo una línea recta,
contra el azul purísimo.
Y en esta tarde
-abril no es cruel-
arde mi vagabundo corazón
en amapolas.
a la luz
que lo alimenta.
17.4.26
11.3.26
1.3.26
Masacre
La esperanza, la vieja esperanza, esa que dicen que salió de una caja, y que se acomoda casi imperceptible en cada ser humano y a veces se levanta expectante cuando algun acto la revive, ha sido masacrada una vez más.Como supongo que los dioses(si es que los hay)o el universo, o su misma naturaleza le han concedido el don de rebrotar cuando la pequeña planta rompe el asfalto y regala al mundo una flor amarilla, ella resiste.
Pero cada día siente que los golpes, y las balas, y las bombas y la hambruna, y la inmunda avaricia le están quitando poco a poco la maravilla de su don.Cuando la aniquilen, solo habrá un mundo yermo.