23.8.26

Ritual

 Había una reja oxidada

que chirriaba con el viento

El viento siempre soplaba

cuando iban en grupo

a poner flores a los muertos

Los antepasados yacían

entre mármol y madera oscura

candelabros y pesados jarrones

sin hacer ruido alguno,

pero ella no quería bajar

al sótano de aquel lugar

porque alguna mano descarnada

podía moverse

y cerrarle el paso

para siempre.

De todos modos

estaban los otros

ocupándose

de limpiar,cambiar el agua

poner flores...

Claveles oscuros

de profundo perfume

Adecuados para dormir

al lado de los huesos

largos sueños narcóticos.

Dalias puntiagudas como espadas

Rosas de pétalos en llamas

Vida arrancada a los jardines

condenada a pudrirse allí,

entre mortajas.

Ella prefería vagar

entre las tumbas

con el viento

y robar flores

a los recordados

para dejarlas

sobre olvidadas lápidas.

Alguien te quiere

No sólo el que hizo grabar

versos de Elliot

lloró tu ausencia

Alguien imagina

mo fuiste

cómo amaste

y cuál fue la causa

de tu muerte.

Las voces la arrancaban

de su sueño

Y mientras el viento

agitaba las flores robadas

y la vieja verja

de la entrada,

ella entraba en el coche.

24.7.26

Colina

 Una colina de trigo dorado y maduro

se eleva nítida hacia el cielo.

Las pupilas suben por la opulenta redondez

Mi niñez aún despierta

baja rodando hasta mis pies.

14.7.26

Cuéntame un cuento

 

 

Hace mucho, en Kentucky, yo, un niño, estaba parado
al lado de un camino de tierra, al oscurecer, y escuché
a las grandes ocas graznar hacia el norte.
No podía verlas, no había luna
Y las estrellas estaban dispersas. Las escuché.
No sabía lo que estaba pasando en mi corazón.
Era la temporada antes de que florecieran las saucos,
Por lo tanto, se iban hacia el norte.
El sonido se iba hacia el norte.
 

Cuéntame un cuento.
En este siglo, y momento, de locura,
Cuéntame un cuento.
Hazlo un cuento de grandes distancias, y luz de estrellas.
El nombre del cuento será Tiempo,
Pero no debes pronunciar su nombre.
Cuéntame un cuento de profundo deleite.

Robert Penn Warren

19.5.26

La cena

 Que grato es repetir esto...

Era un laberinto sin Minotauro
y tú y yo desenredábamos el ovillo
de la memoria.
En su núcleo la infancia compartida:
yo te guiaba cuando te perdías
tú a mí cuando no encontraba el camino.
Era extraño ver esa rèplica de mi cara en la tuya
-¿o viceversa ?
pero tus ojos de un inconcebible verde claro
rompían el espejo,los míos son marrones.
Tanto tiempo hermano...tanto
y en un segundo se saltaron abismos.
Mientras el mar sonaba mansamente
en la oscuridad, más allá del ventanal
compartimos la cena con generaciones.
Los espíritus danzaban alrededor de la mesa...
Y estoy segura: brindaban por nosotros.

23.4.26

Vagabundeando...

 Me expando

bajo la loca espuma

de una antigua glicina

nacida en un jardín

de esos de antaño

donde enloquecen las abejas

y mi nariz,

entre el perfume azul

que alguien en estado de gracia

le concedió a esta flor

para adornarla.

Se esponjan los gorriones

entre las ramas,

bajo las ramas,

y yo no puedo creer

tanta belleza.

Me esponjo como ellos

y soy leve...

El viento me levanta

hasta un muro de piedra.

Sólo una línea recta,

contra el azul purísimo.

Y en esta tarde

-abril no es cruel-

arde mi vagabundo corazón

en amapolas.

Y tiende, como el ágave

a la luz

que lo alimenta.