Perdí mi corazón en el centro de un complejo laberinto y no recuerdo la ruta ni existe un hilo de Ariadna que me guíe. Se comieron las migas los pajaritos y una bruja de dedos largos y huesudos me hunde el índice entre las costillas para ver si estoy a punto y descorazonada irremediablemente.
La vieja se ríe quedamente, sabedora de que mi mal no tiene fin, cazadora de imposibles, solitaria y nómada hasta cuando mis huesos sean polvo mezclado con el viento.
10 comentarios:
Si bajas mi escalera yo subo esa colina.
Es lo justo.
:)
Besos.
¡Venga, allá vamos!!!;))
Besos***
He sentido un cosquilleo en los pies!
Que bueno!
Besitos
bien. Más que bien,
Lástima,la niñez rodando por la ladera de la adultez.Triste pero necesario,supongo.
Saludos.
Dalia cuando te encendés, sos como una central eléctrica (sé que la comparación es sumamente prosaica, pero es bien gráfica =)
Belleza de colina este primer poema en mi mañana, aiiiireeeeee puro, esto si que es aire puro a mis pulmones!!!
¡¡¡¡Gracias!!!
Besos amapolados ;)
tan cortito y tan especial, fantástica imagen
Borges era ciego, por eso lo de la ironía, hago creer al principio que es por los poemas pero en realidad me parezco a él porque cada vez veo peor.
No sé si te lo he aclarado.
Besos.
jaja el toro me hizo reir.
Muy grafico, dalius, lindo.
un abrazo,
Petra
Yo también quiero rodar por esa colina!
Propósito para un día de estos...
Besote amarillo.
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