27.2.26

Reconciliación

No todo fue malo.
O sería mas certero decir:
no hubo un mal mayor,
un daño grave.
Pese a los desencuentros,
a la desazón de aquellos días,
al desgarro de tener que dejar
lo que ya no era goce,
ni dulce estancia...
pese a la intensa soledad
del último minuto.
Frente a la posibilidad de que murieras
por las avenidas de la memoria
como un río incontenible
llegó la risa compartida.
Los charcos de la lluvia
duplicando farolas
(era noche en Madrid)
y la aventura.
Volví a ver la luna llena
velando el galope de caballos salvajes,
el lánguido flotar
de las medusas de colores
allá en el sur,
mirando el agua azul
desde un acantilado.
La increible pureza del trazo de tu lápiz
en aquel retrato que hiciste de mi madre.
Un botón rojo con mi mote pintado
-nunca volví a usarlo-
Y me invadió la música
bailábamos juntos a la luz de un farolillo
que sostuvimos hasta que se apagó,
como lo nuestro...
De pronto me dí cuenta
de que tanto desastre,
tanto fracaso sopesado
una y otra vez,
tanto olvido
no eran como creía:
una corriente suave y poderosa
venía hacia mí desde mí misma,
barriendo,como una riada
todo vestigio de mezquina negación
toda la contracción del desencuentro
y te traía,
joven y espléndido
hasta el presente
Donde ahora te tengo.

Este poema lo escribí hace un tiempo y aunque ahora ya no estás no hay nudo que desatar.Solo la memoria límpida y el agradecimiento.

5 comentarios:

Beauséant dijo...

Cuando algo desaparece, nos queda la memoria, como un fiel amanuense que, no nos engañemos, a veces se inventa algunos detalles, pero no importa, porque el recuerdo es poderoso y nos ayuda. Se nos llena la vida de personas que creímos que estarían ahí para siempre y se nos fueron, sin una explicación, dejando un hueco casi imposible de llenar y el agradecimiento por el tiempo compartido.

Un gran poema, resuena en mi interior como una canción de esas que escucho en bucle.

Nuria de Espinosa dijo...

Percibo el poema como una reconciliación serena con el pasado. Lo siento como una forma de aceptar que, aunque hubo dolor, despedidas y soledad, nada fue un desastre absoluto. Al contrario, lo que permanece es la belleza de lo vivido: las risas, la noche en Madrid, la luna, el mar, los pequeños objetos cargados de significado. Un abrazo

TORO SALVAJE dijo...

Lo hermoso de los recuerdos es que quienes en ellos viven jamás envejecen.

Besos.

DaliaNegra dijo...

Hola.
Acabo de leer tu último relato.
No me deja comentarte pese a repetidos intentos.
Me ha conmovido.Es hermoso, profundo, y muestra las heridas que siguen sangrando.
Siempre me asombra la similitud de las vidas humanas mas allá de lo aparente.
Te leo.
Abrazo***

Gil dijo...

Versos cargados de tristes recuerdos. Un bello poema pese a todo. Un abrazo