23.4.26

Vagabundeando...

 Me expando

bajo la loca espuma

de una antigua glicina

nacida en un jardín

de esos de antaño

donde enloquecen las abejas

y mi nariz,

entre el perfume azul

que alguien en estado de gracia

le concedió a esta flor

para adornarla.

Se esponjan los gorriones

entre las ramas,

bajo las ramas,

y yo no puedo creer

tanta belleza.

Me esponjo como ellos

y soy leve...

El viento me levanta

hasta un muro de piedra.

Sólo una línea recta,

contra el azul purísimo.

Y en esta tarde

-abril no es cruel-

arde mi vagabundo corazón

en amapolas.

Y tiende, como el ágave

a la luz

que lo alimenta.

4 comentarios:

TORO SALVAJE dijo...

Y yo en cambio a bofetadas con el polen.

Dos primaveras diferentes la tuya y la mía.

Besos.

Beauséant dijo...

la naturaleza en todo su esplendor... aunque el polen sea nuestro enemigo, Toro Salvaje, no deja de ser un gran espectáculo, ¿no te parece?

Alfred dijo...

Una naturaleza en plena magnificencia.
Alergías aparte. ;)
Besos.

Ilduara dijo...

Sé de lo que hablas. Mi glicinia está en flor, tiñe todo de hogar y pone color a la primavera.

Un beso.