10.9.26

Fondo de armario.Mi calendario negro.

 La casa conservaba  su olor


pese al tiempo pasado.

Mi padre deambulaba por las habitaciones

evitando acercarse al núcleo del dolor.

El perfume era màs  intenso en el dormitorio,

me acechaba como un depredador a su presa.

Respiré hondo y abrí el armario.

El espejo me devolvió mi imagen casi de perfil

alargando el brazo para coger las prendas.

Allí estaba su traje ocre con ribetes negros

chaqueta y falda pulcramente colgados.

Reconocí los vestidos que usaba a diario

y aquel de fiesta verde con estampado de flores

con el que estaba tan guapa...

La manga de la blusa me golpeó en el estómago

El foulard de seda que le trajeron de París

me cerró la garganta

como la soga de una horca.

El monstruo del armario era el amor

y me trituraba entre sus garras

El espejo me mostró encogida

mientras sus zapatos, con las puntas

levemente inclinadas hacia adentro

me llenaban los ojos de dolorosas espinas

y me daban el golpe de gracia.

Lloré escondiendo la cara en un abrigo.

5 comentarios:

TORO SALVAJE dijo...

He vivido un momento así.
Cuando tuve que vaciar el armario de mi madre.
Cada prenda era un zarpazo.

solomarcos dijo...

Vaciar no despojarse del dolor ni los recuerdos...

solomarcos dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Beauséant dijo...

No hay consuelo para ese dolor, puedes quemar el armario, regalar la ropa, no importa, el monstruo encontrará otra forma de esconderse en su taza favorita, en un atardecer, en lo que sea... toca intentar vivir con él, ¿es posible?, no lo sé.

Ilduara dijo...

No te imaginas como me evocaste ese momento tan íntimo en el que vacías el armario de tu madre cuando ella ya no está.

Un beso.