7.4.12

Vagabundeando

Me expando
bajo la loca espuma
de una antigua glicina
nacida en un jardín
de esos de antaño
donde enloquecen las abejas
y mi nariz,
entre el perfume azul
que alguien en estado de gracia
le concedió a esta flor
para adornarla.
Se esponjan los gorriones
entre las ramas,
bajo las ramas,
y yo no puedo creer
tanta belleza.
Me esponjo como ellos
y soy leve...
El viento me levanta
hasta un muro de piedra.
Sólo una línea recta,
contra el azul purísimo.
Y en esta tarde
-abril no es cruel-
arde mi vagabundo corazón
en amapolas.
Y tiende, como el ágave
a la luz
que lo alimenta.

4 Comments:

Anonymous Pato said...

Me volví flor, enredadera, mariposa, leve brisa, o te ví volverte a vos primavera azul, no sé pero me esponjé entre tanta belleza to también!

Acá este abril ha venido cruel, no se dio cuenta y destrozó el otoño.

Besos!

9:32 p. m.  
Blogger MentesSueltas said...

Abril nos llega lentamente... es la esperanza de una nueva flor.

Te abrazo
MentesSueltas

11:28 p. m.  
Blogger J. Galán (Jerónimo) said...

Preciosa postal la que nos dejas en esta tarde de abril.La belleza nos hace volátiles,casi incorpóreos.

Un placer Dalia.

1:04 a. m.  
Blogger TORO SALVAJE said...

He imaginado tu vagabundo corazón ardiendo en amapolas y te he envidiado.
Ojalá algún día yo pueda sentir algo parecido.
El poema es hermosísimo.
Precioso.

Como tú.

Besos.

7:45 a. m.  

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