Perdí mi corazón en el centro de un complejo laberinto y no recuerdo la ruta ni existe un hilo de Ariadna que me guíe. Se comieron las migas los pajaritos y una bruja de dedos largos y huesudos me hunde el índice entre las costillas para ver si estoy a punto y descorazonada irremediablemente.
La vieja se ríe quedamente, sabedora de que mi mal no tiene fin, cazadora de imposibles, solitaria y nómada hasta cuando mis huesos sean polvo mezclado con el viento.
4 comentarios:
Ir y venir junto a la orilla del mar.
Huellas que el mar borrará.
Besos.
Si, pero que nos quiten lo bailado...o caminado...Besos querido replicante***
Bonitas huellas, un placer haber llegado hasta aquí.
Un saludo.
Siempre un privilegio caminar junto a la orilla.
Buena semana.
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