Postal
Pels forats a la roca
es veu el blau del mar
i una barca petita
s’allunya cap a l’horitzó.
La boca fosca del tunel
s'ens empassa
i dins del ventre càlid
del tren de rodalies
marxem cap a la llum…
Una mica mes lluny,
Barcelona ens espera.
Claro de luna
Ibamos hasta la casa de los tíos
pocas veces al año
(ayer soñé que recorría
el camino que hace tanto tiempo abandoné
y el reconocimiento me heló hasta los pies)
Eran muchos kilómetros
y todos preferiamos
la aventura en el río o la sierra
antes que visitar a la familia.
La casa vieja era oscura y grande
con un taller en el jardín
donde mi tío montaba el motor
de un coche de carreras
cuyas piezas de acero relucían en la penumbra
Tenía puertas que daban a habitaciones misteriosas
y una cocina enorme donde
dos parientes lejanos, melancólicos
y algo locos se sentaban sin decir palabra.
El salón era silencioso y fresco
y contra la pared había un piano
lustroso , vertical y abandonado
con teclas de marfil amarillentas
que milagrosamente
permanecía afinado
como si estuviera aguardando nuestros dedos.
Una noche mi hermano abrió su tapa
y se sentó en silencio.
Por el ventanal que se abría al jardín
se colaba la luna, enorme,blanca y llena
El comenzó a tocar
y el Claro de Luna de Beethoven
se mezcló con la luz
de tal modo que música y luna
fueron una sola cosa
y mis huesos licuados escaparon también
para bailar entre la fronda blanca y negra
mientras una desconcertante sensación
tiraba de mi corazón hacia lo alto
en busca de una región desconocida
que añoro desde entonces.
La casa nunca fue la misma
a partir de entonces
y aunque hace eones
que no voy por allí
y aunque tal vez ya no exista
permanece en mi memoria
inundada de claro de luna
nítida hasta que me vaya,,,
Ocaso
Un cielo enardecido
ruborizado
aullaba sobre mis ojos
y del azul colgaba
un arete de luna
delicado,sutil, leve...
Venus se había saltado del engarce
y brillaba un poco más allá
y dios-si existe- es freak
porque teñia el agua
de rosa palo, mate,
sin una sola onda...
Como si ese rubor
de arriba
lo contagiara todo:
Sangre de rosas
bañando mi alma.
Impresionista
La dorada bruma salada me cubrió la piel
como una pátina
y me volví del color del mar
y el cielo
una mujer titanio
y madreperla
caminando sola
por la arena
sonriendo
respirando nubes
mientras un velero lejano
rompia el azul
con el mástil
perdiéndose tal vez
en la magia de nunca jamás
y las tablas de surf
encabritadas
despedían a los jinetes negros
Una espuma cremosa
blanca,fría
perseguía a mis botas.
Inferno
Un terremoto destroza ciudades,
se anuncian tormentas solares
y algunas personas en distintos lugares
vaticinan el fin del mundo
Gadaffi ruega por su vida
tembloroso e inofensivo
pero la turba cae sobre su carne
y el sacrificio se consuma
una y otra vez
entre cánticos de venganza
mientras el papa dice
la misa ante arrobados fieles
con su traje de otro mundo
y yo pienso que
realmente el infierno existe
y que no es necesario
expirar y ser juzgado
para sufrirlo.
Una corriente de dinero
extermina familias
y los cadáveres cuelgan
de los tendederos donde
deberíamos ver sábanas limpias
secándose al sol.
Odio este mundo
y sin embargo me embarga la ternura
con la mirada dulce de un gorila
con la torpeza de mi gato
vacilando en su salto
lo contemplo
mientras Berlusconi entra
a dar su discurso,
abultado como el gorila
pero privado de toda dulzura
de toda humanidad
con su cara de goma inflada
y su traje de Armani.
Siento la desolación
circular por mis venas
mientras la sierra del vecino
rebana las barandillas oxidadas
del viejo edificio
taladrando a la vez
mis tímpanos
Y el cielo gris
amenaza lluvia.
Nómadas
Ambos tenían las cuerdas de la música
que trepaba por la pared de piedra
como una poderosa enredadera.
Los dedos de él golpeando la madera
del violoncello
y ella al violín lanzando
su voz:
flores ardiendo en el otoño
en Barcelona.
Había ángeles mirando,
lo sé.
Y naves invisibles surcaban el espacio
buscando la gloria...
El aire estaba quieto y transparente
y sin embargo
pequeñas plumas blancas
bailaban afiebradas
y la gárgola excitada
maldecía la inmovilidad de su carne.
Los cuerpos relajados
con la tensión exacta
de la pureza
y aquel idioma extraño
que me condujo
a caminos de exilio
y a manadas de lobos
corriendo bajo la luna...
Una chica de rojo
se balanceaba en trance
mientras mis pies luchaban
por despegarse del suelo...
y llevarme, doliente,
de aquel vórtice
de luz surgido en el caos.

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