29.3.06

Li Kiu Ling "No me preguntes cómo pasa el tiempo"

En el polvo del mundo se pierden ya mis huellas;
me alejo sin cesar.
No me preguntes cómo pasa el tiempo...

Este poema me tiene clavada el alma como un alfiler a una mariposa.No he podido encontrar nada más de su autor, y lo he buscado mucho...
Aparece en una poesía de José Emilio Pacheco y de ahí lo conozco, pero también allí se acaban todas las pistas.¿Alguno de vosotros sabe algo de este poeta chino? Besos en la madrugada.

5 Comments:

Blogger Kaloni said...

vaya, que sencillo, que etéreo.
Toda una vida me faltaría para escribir así.

Mis respetos, Dalia.
Siempre tuyo.

8:35 a. m.  
Blogger DaliaNegra said...

¡Kaloni!!!!!!Muchos besos para tí :)))
Que bien que hayas escrito en tu blog.Te he dejado algo por allí.
¿A que es hermoso ese poema de Li Kiu Ling?
Ojalá encontrara algo más sobre su obra.

1:34 p. m.  
Blogger xnem said...

Parece que este blop tiene un problema no? se amontonan las letras unas sobre otras. Hay un blog, el blodg de blogs que da soluciones puntuales a distintos problemas, hay link en el mío. Saludos y gracias por la visita.

10:13 a. m.  
Blogger DaliaNegra said...

No he visto que pase lo que dices,Xnem, pero si tú lo ves es que algo va mal.De hecho tengo que usar una etiqueta para que haya salto de línea (es un engorro y me pasa desde hace tiempo,eso logra subsanar el error y además impide que tengas que mover el scroll mogollón para encontrar los post)He mirado el blog que dices, pero La verdad es que no sé cómo exponer el problema que señalas, ya que no lo veo.Un saludo, y si me puedes aclarar algo más, te lo agradezco.

3:30 p. m.  
Blogger Mirada said...

Buenos días Dalia Negra, yo también, ahora, me encontré con el mismo poema, y se me ha clavado igualmente, he conseguido esto, lo comparto contigo y con vosotros:

"Marcela de Juan, en efecto, se consagró a la poesía mayoritaria y progresivamente. Primero editó una Breve antología de la poesía china17, que acrecentó notablemente en 1962 en Segunda antología de la poesía china18, al incluir ahí muchos poemas de Li Bai así como unos pocos escritos por los poetas de los últimos años del XIX que acusaba cierta influencia occidental como Wen Yiduo, Hu Shi, Guo Moro, etcétera, y algunos de Mao Zidong. Culminaría sus traducciones de poesía agregando a la anterior una buena cantidad de poemas, especialmente de factura reciente, y regalándonos así, en 1973, con Poesía china del siglo XXII a. C. a las canciones de la Revolución Cultural19. La mayoría de sus traducciones son insuperables. Si creen que exagero, lean una cualquiera:

En la región de las nubes espesas levanté mi cabaña,
en el polvo del mundo se pierden ya mis huellas,
me alejo sin cesar.

No me preguntes cómo pasa el tiempo.

Ante mi ventana corre el agua del arroyo,
en la cabecera del lecho me acompañan mis libros…

Marcela de Juan reflexionó en voz alta sobre las pérdidas que sufrirían sus traducciones: el ritmo, la rima, la fonía, el metro y el dibujo, aspecto este último derivado de que la poesía china es ideográfica, visual además de sonora20. Nosotros diríamos que es cierto, pero que, a pesar de que dichas características propias del lenguaje poético chino no podrían pasar a sus versos castellanos, sus poemas no dejan de tener ritmo y sonoridad en español, no dejan de lograr una expresividad enteramente poética en castellano. Hablando en plata: los textos que produce Marcela de Juan son poemas:

Miles de hombres se levantan, salen resueltos al camino,
miran a un lado y a otro.

Miles de hombres gritan: ¡En alto los garrotes!

¡Vamos a matar al recaudador de la contribución!

Además del ritmo y la sonoridad, y los temas de los poemas originales (el paisaje es el más relevante, seguido de la nostalgia, la añoranza, la fugacidad del tiempo, la invitación a la retirada vida, la amistad), pervive en los poemas de Marcela de Juan la característica que esta consideraba definitoria de la poesía china: la sencillez formal, la simplicidad:

Si es la vida un gran sueño,
¿para qué atormentarse?
Yo bebo todo el día.

Cuando me tambaleo,
me duermo al pie de las columnas,
despierto bajo el sol;
oigo cantar un pájaro oculto entre las flores.

¿Qué hora será?
El viento de la primavera
difunde la canción del ruiseñor.

Me siento conmovido y pronto a suspirar,
Mas me sirvo otra copa.

Y canto yo también como los pájaros.

Cuando la noche llega a relevar al sol,
se agotan mis canciones,
mas he perdido ya de nuevo
la sensación de lo que me rodea.

Marcela de Juan despojó de casi toda nota a pie de página sus poemas. A las doscientas cincuenta páginas de poemas que componen la Segunda antología de la poesía china solamente puso doce notas, cuya extensión no supera una sola hoja.

No se vea en ello una carencia: los poemas se entienden perfectamente, se entiende de ellos lo que es necesario entender; no es necesario que el traductor agregue otro contexto —histórico, documental, documentado—, porque los poemas son su propio contexto; de lo contrario, no serían poemas, sino textos en verso deficientes. Probablemente, Marcela de Juan no puso esas notas tan gratas a muchos traductores actuales sencillamente porque vio que eran prescindibles, que los poemas —si estaban traducidos para que así sucediera— ya decían por sí mismos lo que tenían que decir al lector.

Marcela de Juan no pretendía, por lo tanto, ni hacer gala de su erudición, ni llevar a cabo una tarea de investigación, ni proporcionar al lector conocimientos sobre el contexto de producción de los poemas ni otros datos que pertenecen a la sociología de la literatura, pero no a la poesía. Da la sensación de que Marcela de Juan pretendía en sus traducciones, nada más (y nada menos) que, apartando lo insustancial, centrarse en lo importante: traducir poemas, dar poemas al lector, pues poemas eran en chino, pero en castellano:

¿Cuánto podrá durar para nosotros
el disfrute del oro, la posesión del jade?

Cien años cuando más: este es el término
de la esperanza máxima.

Vivir y morir luego; he aquí la sola
seguridad del hombre.

Escuchad, allá lejos, bajo los rayos de la luna,
el mono acurrucado y solo
llorar sobre las tumbas.

Y ahora llenad mi copa: es el momento
de vaciarla de un trago.

Empleaba los prólogos para aclarar la procedencia de sus textos y comentar sus particularidades generales, pero nunca para situar los poemas en su contexto social, político ni cultural. Sus prólogos son prólogos a poemas y, por lo tanto, versan solamente sobre los versos, sobre los textos en sí mismos. Los únicos añadidos que se permitió fueron breves biografías de los poetas escogidos o largas semblanzas de algún poeta favorito, como hiciera con Li Bai en el «Prólogo» de la Segunda antología de la poesía china.

En definitiva: no sólo sus traducciones, sino también sus libros en conjunto, hacen gala de esa nota que Marcela de Juan consideraba «distintiva» de la poesía china: la sencillez. La sencillez de la elegancia al traducir."

Sacado de la página http://cvc.cervantes.es/obref/china/marcela.htm

Besos.

12:44 p. m.  

Publicar un comentario

<< Home

Protected by Copyscape Duplicate Content Software© 2004-2010