Había una reja oxidada
que chirriaba con el viento
El viento siempre soplabaPerdí mi corazón en el centro de un complejo laberinto y no recuerdo la ruta ni existe un hilo de Ariadna que me guíe. Se comieron las migas los pajaritos y una bruja de dedos largos y huesudos me hunde el índice entre las costillas para ver si estoy a punto y descorazonada irremediablemente. La vieja se ríe quedamente, sabedora de que mi mal no tiene fin, cazadora de imposibles, solitaria y nómada hasta cuando mis huesos sean polvo mezclado con el viento.
Había una reja oxidada
que chirriaba con el viento
El viento siempre soplabaUna colina de trigo dorado y maduro
Que grato es repetir esto...
Era un laberinto sin Minotauro
y tú y yo desenredábamos el ovillo
de la memoria.
En su núcleo la infancia compartida:
yo te guiaba cuando te perdías
tú a mí cuando no encontraba el camino.
Era extraño ver esa rèplica de mi cara en la tuya
-¿o viceversa ?
pero tus ojos de un inconcebible verde claro
rompían el espejo,los míos son marrones.
Tanto tiempo hermano...tanto
y en un segundo se saltaron abismos.
Mientras el mar sonaba mansamente
en la oscuridad, más allá del ventanal
compartimos la cena con generaciones.
Los espíritus danzaban alrededor de la mesa...
Y estoy segura: brindaban por nosotros.
Me expando
bajo la loca espuma
de una antigua glicina
nacida en un jardínLa esperanza, la vieja esperanza, esa que dicen que salió de una caja, y que se acomoda casi imperceptible en cada ser humano y a veces se levanta expectante cuando algun acto la revive, ha sido masacrada una vez más.Como supongo que los dioses(si es que los hay)o el universo, o su misma naturaleza le han concedido el don de rebrotar cuando la pequeña planta rompe el asfalto y regala al mundo una flor amarilla, ella resiste.
Pero cada día siente que los golpes, y las balas, y las bombas y la hambruna, y la inmunda avaricia le están quitando poco a poco la maravilla de su don.Voy bajando hacia el mar
por las calles vacias
Bajo los altos plátanos
solo se oye
el ruido de los pájaros
El aire huele a leña
y a la pasada lluvia
Una ligera bruma
desdibuja la luna
casi llena
aún naciendo.
Si entrecierro los ojos
y miro entre mis dedos
teñidos de dorado,
puedo mirar al sol
que va a morir al mar
(casi moneda vieja)
como mueren los sueños
cuando ya no se buscan.
Este suntuoso otoño
disuelto en llamaradas
que tiñen mar y cielo
de un imposible rosa
me ha regalado,
pródigo,
el oro de este dia.
Fue una demostración de la belleza y la gracia derrumbando barreras.
Romeo y Julieta. Prokofiev.Bailarines de la Ópera de París.Magia.
En el polvo del mundo se pierden ya mis
huellas;
me alejo sin cesar.
No me preguntes cómo pasa el tiempo.
Si esto es el ser humano, yo me declaro bestia.No hay animal capaz de masacrar con tanta saña como estos dioses de la guerra que aniquilan con bombas o con hambre y sed a poblaciones enteras.Gaza, Sudán, Ucrania, el Mediterráneo sepultando las vidas y las esperanzas de miles.El loco deportando familias enteras, encarcelando, amordazando la libertad a golpe de mentiras.Y así vamos, ejecutores o cómplices silenciosos de lo que está pasando.
No hay excusa, ni justificación alguna.
Pero que nos pasa a los humanos que no somos capaces de parar a esta lacra que está torturando y exterminando a la gente de Gaza.La crueldad de estas alimañas no tiene límite y al mismo nivel están los gobiernos que lo permiten y apoyan, empezando por el fantoche anaranjado de Trump que mal rayo le parta.La impotencia me mata...
Hace tiempo que escribo poco, tal vez porque la vida trae su propio afán.Solo la contemplación de la naturaleza me inspira y al mismo tiempo me devuelve a ese "casi", a esa sensación de escribir hueco...palabras como sumideros por donde se escurre la verdad...Le he cambiado el nombre porque creo que la aridez define mejor el estado.
Casi una rosa el poema
casi completoA propósito de las primeras amapolas,
ésto que ya tiene unos años.
Una amapola y yo,
livianas bailarinasCabalgando un perfume,
sobre la nervadura tierna de una hoja,Había un huerto en el sur
Era verano
La mujer miraba,conmovida
el corazón de una flor de calabaza
donde dormía un redondo abejorro azul.
El niño se acercó gritando
Hay una flor en el cielo!!!
El girasol se erguía, espléndido
sobre un largo tallo
Un estallido
sobre el perfecto azul.
A veces
la vida
es mágica.
Pálido y oscuro
Sometido al inexorable deterioro
de cada crisis,
bailabas sin embargo
una extraña y hermosa danza
con la pelota medicinal.
El hombre te cogió entre sus brazos
y te dejó con delicadeza
sobre la colchoneta azul.
Empujó la gran pelota roja
hacia tu cuerpo.
Tus dedos se movían,
aleteaban,
casi caricia sobre la tensa superficie.
Lejos, cerca, lejos, cerca ...
Solo tus dedos sobre el caucho
Y el vaivén suave que creó una sonrisa
en ese rostro torturado
de enormes ojos negros.
Y no se difunde.La increíble deshumanización de este mundo crece y crece sin que ninguna fuerza se le oponga.Que tiene que pasar para que reaccionemos?
Recordándote. Casi en tu aniversario.Viejos escritos en los que te rescato.
Un sol enorme rojosandía y las colinas recortadas en negro sobre el cielo púrpuranaranjarosa y una neblina extraña cayendo sobre las viñas oxidadas que esperan la poda y yo de paquete en una moto a toda pastilla por cuestas y curvas y era como estar en Marte el planeta rojo y ser marciano, un marciano incendiado con cuatro brazos dos troncos dos cabezas con casco y dos ruedas y daban ganas de levantar los brazos y aullar porque el universo a veces es tuyo y te hace generosos regalos sólo para tus ojos.
Mas abajo, lo juro, el mar era blanco...los marcianos existen, doy fe y son felices
Nómadas.
Ambos tenían las cuerdas de la música
que trepaba por la pared de piedra
como una poderosa enredadera.
Los dedos de él golpeando la madera
del violoncello
y ella al violín lanzando
su voz:
flores ardiendo en el otoño
en Barcelona.
Había ángeles mirando,
lo sé.
Y naves invisibles surcaban el espacio
buscando la gloria...
El aire estaba quieto y transparente
y sin embargo
pequeñas plumas blancas
bailaban afiebradas
y la gárgola excitada
maldecía la inmovilidad de su carne.
Los cuerpos relajados
con la tensión exacta
de la pureza
y aquel idioma extraño
que me condujo
a caminos de exilio
y a manadas de lobos
corriendo bajo la luna...
Una chica de rojo
se balanceaba en trance
mientras mis pies luchaban
por despegarse del suelo...
y llevarme, doliente,
de aquel vórtice
de luz surgido en el caos.
Al fondo, la cinta azul del mar.
Muy cerca, un abejorro sobre la flor de maracuyá.
Mordí el verano
Recupero este poema de hace tiempo.Estos días todo parece girar sobre cómo acercarse al vuelo final.
Las flores de las habas
estallan en blanco y en azules
bajo el sol de febrero.
Los gordos abejorros
hermoso tornasol oscuro
zumban entre néctares,
bailando afiebrados
la danza de la cópula.
Siento
la maravilla de la creación
algo ebria también yo
bajo este sol.
El infierno existe y está en este mundo.
La deshumanización, la indiferencia, las acciones de los gobiernos que seguimos eligiendo una y otra vez pese a sus políticas inhumanas, parecen sobrepasar cada día límites impensables.
Hora a hora muere la esperanza.
La muerte se frota las manos con su última cosecha.

Tenía en el corazón un jardín sombrío
Con fantasmas de niños jugando en el laberinto
Llovía en el centro del solHoy me perdí en el bosque
Últimamente me pierdo más y más
Un prado estallando en amarillos
Amado diente de león,
cómo me calmas!
Los abejorros lujuriosos
Copulando en el aire...
Y la bruma...
Un día seré bosque
Y no volveré
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